Cuenta, servicios y facturación

Hosting elástico: recursos, ajuste automático y facturación

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En un plan cerrado los recursos van juntos: si necesitas más memoria, cambias a un plan que además trae más CPU y más espacio, y pagas también por lo que no ibas a usar. Un servicio elástico separa esas tres cosas. Eliges CPU, memoria y disco por separado, los cambias cuando quieras y decides si el servicio puede subir solo cuando tu web lo necesite.

Si tu web cabe holgada en un plan cerrado, ese plan te sale más barato. El área de clientes te lo indica al configurar los recursos, y puedes cambiar de plan en cualquier momento.

Qué eliges y en qué escalones

Los tres recursos se mueven de forma independiente:

  • CPU, en núcleos completos.
  • Memoria, en gigabytes.
  • Disco, en bloques de 10 GB.

Los procesos simultáneos, los procesos totales y la entrada/salida de disco no se contratan aparte: escalan con la CPU. Al subir núcleos suben también esos límites, porque un servicio con más procesador y la misma capacidad de entrada/salida no rinde más.

El servicio tiene un mínimo por debajo del cual no se puede bajar. Ese mínimo equivale a nuestro plan cerrado más grande, así que un elástico nunca ofrece menos que un plan fijo.

Lo que no se cuenta ni se limita

El número de webs no es un control y no se cobra aparte: los dominios son ilimitados. En los planes cerrados el número de dominios funciona como escalón comercial porque esos planes no pueden vender recursos a medida. Aquí no hace falta: un dominio no consume nada por existir, y lo que sí consume —las visitas que recibe y los procesos que levanta— ya lo pagas en los controles de CPU, memoria y procesos. Cobrarlo además por dominio sería cobrarte dos veces lo mismo.

Tampoco se limitan las bases de datos, las cuentas de correo, los subdominios ni las cuentas FTP. Y el servicio incluye 200 MB de Redis Cache y 5 webs con monitorización Proactive+.

Cuándo se aplica un cambio

En cuanto lo confirmas. Los límites se escriben en el servidor en segundos y no hace falta reiniciar nada ni migrar la cuenta.

No se cobra nada en ese momento. El importe se ajusta en tu siguiente factura, prorrateado al día:

  • Si has subido recursos, se suma lo que hayas tenido de más y el tiempo que lo hayas tenido.
  • Si has bajado, se descuenta.

Por eso no hay que pasar por una pasarela de pago para subir un núcleo, ni esperar una devolución al bajar.

Reducir el disco

El disco no puede bajar por debajo de lo que la cuenta ocupa. Si intentas reducirlo por debajo de ese punto, el área de clientes lo ajusta al mínimo posible y te muestra el valor que ha quedado. Libera espacio antes si necesitas bajar más.

Ajuste automático

Puedes fijar un techo para la CPU y otro para la memoria. Con un techo puesto, el servicio funciona así:

  1. Si la cuenta alcanza su límite de forma sostenida, sube un escalón sin que tengas que hacer nada.
  2. Cuando pasa el pico y lleva unas horas sin volver a alcanzarlo, devuelve ese escalón.
  3. Nunca pasa del techo que hayas fijado. Sin techo, no sube nada.

El ajuste automático se cobra por horas, y tiene un máximo: nunca puede costarte más de lo que te costaría tener ese nivel contratado el mes entero, aunque suba y baje muchas veces.

La decisión no se toma con la media de consumo, sino con los límites alcanzados. Una web puede promediar un consumo bajísimo y aun así estar tocando techo en cada punta de visitas; es en esas puntas cuando el visitante ve la web lenta o un error.

Refuerzo temporal

Para un pico que ves venir —una campaña, un lanzamiento, una noticia—, puedes activar un refuerzo que dobla tu CPU y tu memoria durante 24, 48 o 72 horas y vuelve solo a tu configuración al terminar.

El disco no entra en el refuerzo: no es un recurso que se necesite «de golpe y por unas horas», y crece solo cuando lo subes tú.

  • Solo puede haber un refuerzo activo a la vez.
  • Tienes dos incluidos cada año natural.
  • A partir del tercero se cobra por días en tu siguiente factura.

El refuerzo no consulta el techo del ajuste automático: ese techo limita lo que decidimos nosotros, y el refuerzo lo pides tú.

Cómo aparece en la factura

La factura mensual del servicio lleva dos conceptos separados:

  • La cuota del periodo que empieza, calculada con los recursos que tengas contratados en ese momento.
  • El ajuste del periodo cerrado: la diferencia entre lo que tuviste y lo que se te cobró por adelantado. Puede sumar o restar.

Ese ajuste sale del mismo historial de cambios que ves en el área de clientes, así que puedes comprobar cualquier línea.

El servicio elástico se factura solo mes a mes. No tiene ciclos con permanencia ni sus descuentos: lo que se contrata es poder cambiar de configuración cuando quieras.

Dónde se gestiona todo

  1. Accede al área de clientes.
  2. Entra en Hosting y abre el servicio.
  3. Selecciona Recursos.

En esa pantalla están los tres controles, los techos del ajuste automático, el refuerzo temporal, lo que llevas acumulado del periodo en curso y el historial de cambios con el motivo de cada uno.

Antes de contratarlo

Un servicio elástico compensa cuando tu consumo cambia a lo largo del año, cuando necesitas ajustar un recurso concreto sin tocar los demás, o cuando se te ha quedado pequeño el plan cerrado más grande. Si tu web tiene un consumo estable y cabe en un plan cerrado, ese plan es más barato y con permanencia lo es todavía más.

Cambiar recursos amplía la capacidad, pero no corrige una aplicación defectuosa, una consulta lenta ni una acumulación de copias. Si alcanzas límites de forma continua, revisa antes el consumo de la cuenta para saber qué recurso es el que falta de verdad.

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