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Cambiar el dominio minimizando el impacto en el posicionamiento

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Durante la vida de un proyecto puede llegar un momento en el que, por renovación de marca, enfoque o cualquier otro motivo, se decida llevar a cabo un cambio en el nombre comercial, que además se verá asociado a un cambio del dominio en funcionamiento.

El cambio requiere coordinar aplicación, DNS, certificados y redirecciones. También conviene conservar la visibilidad y los enlaces asociados al dominio anterior.

Simplificando, Google mantendría un índice en el que almacena todas las páginas de nuestra web, cada una de ellas sería independiente y podría posicionar mejor o peor según los términos de búsqueda. Cuando cambiamos el dominio, queremos que el posicionamiento y relevancia que tiene asignada a cada una de estas URLs, se transmita al contenido correspondiente en el nuevo dominio.

Esto se lleva a cabo por medio de redirecciones permanentes (301). Una redirección permanente es una forma de decirle al buscador, el contenido que antes estaba en dominio.com ahora está en nuevodominio.com, es un cambio permanente y, por lo tanto, el contenido tiene un destino permanente nuevo. Google procesa esta señal junto con el resto de información del sitio.

Pero como hemos comentado, cada página es independiente, por lo que realmente necesitamos que cuando el buscador o un visitante acceda a dominio.com/cualquiercosa sea redireccionado automáticamente a su equivalente en el nuevo dominio, nuevodominio.com/cualquiercosa.

Si la estructura permanece idéntica, una regla comodín puede conservar las rutas sin configurar cada página por separado. Si cambia, necesitarás un mapa de equivalencias.

Una redirección "wildcard" (comodín) se combina con la redirección permanente para que, con independencia de la dirección a la que se acceda, se redireccione siempre a su homónima en el nuevo dominio.

Esta redirección se crearía de forma sencilla desde cPanel, sección Redireccionamientos, completando el formulario de la siguiente forma:

  • Tipo: Permanente (301)
  • https: Selecciona el dominio antiguo
  • /: Dejamos el campo vacío
  • Redirecciona a: https://nuevodominio.com
  • Redirigir con y sin www: activo
  • Redireccionamiento de comodín: activo

Esta redirección conserva la ruta, pero solo es correcta si la estructura de URLs del sitio nuevo coincide con la anterior. Si cambian rutas o contenidos, prepara un mapa URL por URL y redirige cada dirección antigua al equivalente más relevante; no envíes todas las páginas a la portada.

Antes del cambio, prueba el sitio nuevo, actualiza enlaces internos, canonical, sitemap, hreflang y recursos que todavía apunten al dominio anterior. Después, rastrea ambos sitios para detectar cadenas, bucles, 404 y redirecciones incorrectas.

Añade y verifica ambos dominios en Google Search Console, envía el sitemap del sitio nuevo y utiliza Cambio de dirección en la propiedad antigua cuando la migración sea entre dominios o subdominios completos. No se utiliza esta herramienta para un cambio solo de HTTP a HTTPS, de www a sin www o de rutas dentro del mismo dominio.

Mantén las redirecciones y el control del dominio antiguo durante al menos un año, y preferiblemente de forma indefinida para URLs con enlaces o tráfico. Supervisa indexación, rendimiento y errores durante la transición. Una migración correcta minimiza el impacto, pero ningún procedimiento puede garantizar que no haya fluctuaciones temporales de visibilidad.

Revisar las variantes y medir el cambio

Prueba una muestra de portada, categorías, artículos y archivos enlazados, con HTTP/HTTPS y con/sin www cuando existieran esas variantes. Los certificados del dominio antiguo deben seguir permitiendo atender sus URL HTTPS antes de redirigirlas.

Conserva una línea base de consultas, páginas, clics y conversiones. Después del cambio, revisa ambos dominios y compara periodos equivalentes; una fluctuación inicial no identifica por sí sola un error. La guía de migración de Google explica el seguimiento y las señales que debes actualizar.

Si una página desaparece sin sustituto relevante, no la redirijas a un contenido ajeno solo para evitar un 404. Revisa antes su tráfico, enlaces y utilidad para decidir si conviene conservar o recrear ese contenido.

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